Ejercicios propios

En cierto modo este es uno de mis apartados preferidos o el que quizás mejor sintetiza la concepción que tengo de la creatividad. Creatividad sinónimo de juego, experimentación, riesgo, aprendizaje, aventura, conocimiento/autoconocimiento. Los cuadernos de lo que aquí llamo ejercicios propios son a menudo la trastienda de trabajos más «definitivos». El cuaderno, como soporte, resulta ser un lugar privilegiado para la experimentación y el juego. Su formato reducido implica trabajar en pequeñas dimensiones y es un buen marco para hacer bocetos. Los cuadernos son ideales para la elaboración de ideas. El reto es siempre el mismo: trasladar las intuiciones, emociones, ideas al papel. No siempre puedo abordarlo directamente. Unas veces la idea, por sí misma, pide ser madurada, que se juegue con ella, que se la elabore, manipule… Otras llegan ideas de apariencia absurda y su misma naturaleza reclama lo informal del cuaderno para empezar a tomar forma. No me detengo en la primera solución que plasmo : ensayo, pruebo, hago variaciones. Ante todo juego, me divierto.

En estos cuadernos hay múltiples trabajos fruto de flashes, ideas que han venido a mi encuentro. En ocasiones me basta una sóla imagen, en otras se genera toda una cadena de ellas con diferentes técnicas o soluciones. La inspiración puede  surgir de algo visto, vivido, soñado… o de la obra de algún artista que pone en movimiento mi propia aventura creativa.

Dialogo con artistas

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